Siempre que llovió paró, pero ¿cuánto llovió?

Publicado por Antonio Mangione

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El cambio climático, global, la gotera del techo, el desmoronamiento de una ruta, la inundación de calles, la aparición de un río nuevo  o las avalanchas de lodo, son para la gente, hechos tan o más concretos que la cantidad de lluvia que cae en una región. Siempre que llovió, paró. Pero ¿cuánto llovió?

En la maraña de números y pronósticos de lluvia, se pierden los datos concretos. Normalmente manejados y presentados por meteorólogos, científicos y especialistas en el tema la magnitud de ciertos fenómenos climatológicos quedan lejos del ciudadano común.

Nuevo río en el Departamento Pedernera. San Luis – Argentina (Foto Hugo A. Jofré)

Las estadísticas son confusas para el lego, la probabilidad de lluvia no es una verdadera probabilidad y casi nadie comprende cómo es calculada. A esto se le suma que a veces el pronóstico no coincide con la realidad. Pero esto no es todo, existe una distancia entre los hechos reales y objetivos y la percepción que tenemos de ellos. Así por ejemplo en nuestras latitudes, el último invierno nos parece más seco que el anterior y el último verano, fue el más lluvioso. Un día parece un río nuevo (ver foto) y nos preguntamos de dónde salió y si la última lluvia tuvo algo que ver.

Por suerte la lluvia no se llevó a todos los científicos que entienden de la temática. Desde su oficina y totalmente seco Esteban Jobbagy, Director del Grupo de Estudios Ambientales (GEA) en la Universidad Nacional de San Luis, Doctor en Biología e Investigador Independiente de CONICET contestó algunas preguntas para Peligro Ciencia.

Esteban, ¿cuál fue el verano más lluvioso de los últimos años?

En los últimos quince años, tuvimos una seguidilla de veranos húmedos entre noviembre de 2006 y febrero de 2009, todos esos veranos tuvieron al menos el doble de la lluvia (700 mm) que tuvo el menos lluvioso que fue el de 2003/2004. Esto es en términos de la gran área que rodea a San Luis unos 100 x 100 km.

¿Qué determinó que fuera lluvioso, la simple suma de precipitaciones a lo largo de todo el año  o las tormentas acumuladas de un par de meses del verano?

Las lluvias de nuestra región son fundamentalmente estivales, es decir que ocurren durante el verano y la mayor parte es constituida por tormentas intensas. Unas pocas lluvias explican la mayor parte del total acumulado anual. Esto tiene algunas consecuencias importantes. Una es que estas tormentas son muy locales y generan grandes diferencias de precipitación entre zonas relativamente cercanas. Nogolí puede recibir 100 mm, San Luis, Capital 30 mm y Beazley nada. Por esta misma razón, un enero húmedo en Nogolí no lo fue necesariamente en la ciudad de San Luis. Esto también explica porque vemos a veces crecientes inexplicables por la poca lluvia que observamos localmente. La otra cuestión importante es que este tipo de lluvias intensas favorecen el escurrimiento, es decir, que una fracción grande del agua no ingrese al suelo y forme torrentes en campos, rutas y calles.

Si vamos a las causas más profundas de porque un año es lluvioso, entramos en un terreno fascinante y complejo, en donde se están descubriendo cosas todos los meses. Según los climatólogos y meteorólogos que investigan el tema en nuestro continente, una parte importante de la humedad que alimenta la lluvia de nuestra zona es de origen amazónico. Es lluvia que cayó, mojó, se consumió por plantas y regreso a la atmósfera. Algo así como lluvia de segunda mano! Los vientos que vienen desde el norte y se canalizan por la ladera oriental de los Andes hacia el sur son su vehículo y sus caprichos deciden gran parte de nuestra lluvia. A ese flujo de aire lo llaman “low level jet” – corriente de capas bajas – del Chaco. Cuanto más se estudia esto con modelos y observaciones de campo, mejor se entienden las variaciones de lluvia de nuestra zona, especialmente en verano. También hay otras cosas interesantes, como retroalimentaciones positivas: la lluvia podría traer más lluvia.

Además de las variaciones entre años, se reconoce la existencia de ciclos de precipitación a escala continental. Están relacionados ambos eventos, ¿qué los regula?

Desde hace unas 4 décadas se ha avanzado mucho conectando la variabilidad climática regional con las fluctuaciones en la circulación oceánica. El más famoso de estos casos es el de la corriente de “El Niño” en el Pacifico Ecuatorial. Regiones tan distantes como Australia o África son afectadas por los cambios en la circulación del agua del océano en esa zona. En Argentina, los años “El Niño” traen más lluvia en el este del país – litoral y este de la región pampeana. El efecto en nuestra provincia no es tan claro. Estos son ciclos de pocos años. Existen otros, menos comprendidos, de mucho más larga oscilación, y las investigaciones que conozco sugieren que en nuestra región sería importante una variación de varias décadas en la circulación del Pacifico Sur. Esto podría explicar ciclos del orden de 30 años, como los que la gente más grande conoce bien en esta región, sequía entre los 30s y 60s, aumento de lluvias entre los 70s y el presente.

El cambio climático global, ¿ha alterado el régimen de lluvias en San Luis?

Superpuesto al posible efecto de los ciclos impuestos por la actividad del océano está el cambio climático antrópico, ligado al calentamiento y acrecentamiento del efecto invernadero. El globo se calienta, los gases invernadero son responsables en gran medida. ¿Qué pasa entonces con la lluvia? Está muy poco claro. Algunos modelos sugieren exactamente lo que hemos visto en estas décadas, es decir aumento de las lluvias de verano, otros no. Pero puede ser también el efecto de las oscilaciones oceánicas que mencione antes. ¿Quién gana entre ambas causas? Es la pregunta del millón! Si es el calentamiento, la cosa seguirá y tendremos lluvias fuertes. Si son las oscilaciones, a prepararse para una vuelta a los áridos 60s o 30s. Posiblemente como suele ocurrir con casi todo en el mundo real, tengamos un poco de cada cosa y los ciclos de varias décadas estén montados sobre una tendencia de más largo plazo de aumento de lluvias estivales.

Para entender esto mejor se usan modelos de simulación climática, pero también son extremadamente valiosos los viejos registros de precipitación -los nuestros no van más allá de 1900 – y técnicas como el análisis de anillos de crecimiento de los árboles que están permitiendo a colegas de la Pampa llegar hasta los 1700s.

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Una respuesta a Siempre que llovió paró, pero ¿cuánto llovió?

  1. natividad canjas

    hola esto es muy interesante pero no es lo que busco

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